El interés de las empresas por incorporarlos cae un 90% en el último año según los datos obtenidos por Arval. Los híbridos pierden también posiciones
El estudio -realizado entre más de 4.500 gestores de flotas de pymes y grandes empresas en quince países, con el objetivo de determinar las prácticas actuales y tendencias futuras en este sector- pone de manifiesto que este clima de desengaño no es exclusivo de España, sino que se extiende por toda Europa, donde sólo un 4% de las empresas planea sumarse a la moda eléctrica en los próximos tres años, frente al 21% de 2010.
Este desencanto viene motivado, fundamentalmente, por las limitaciones de uso que encuentran las empresas españolas en estos vehículos. En este sentido, acusan la falta de una oferta lo suficientemente versátil como para ajustarse a las necesidades de la compañía (34%). De hecho, a día de hoy la oferta de modelos es escasa y si nos atenemos a su tamaño y autonomía, están más orientados a facilitar los desplazamientos urbanos que a servir como herramienta de trabajo.
Además, aunque la mitad de ellas reconoce que identifica áreas de actividad de la compañía donde sería factible el uso de un eléctrico, más de tres de cada diez descarta esta posibilidad por el reducido alcance de las baterías (34%), afirmando que si su autonomía fuera superior a los 300 kilómetros valoraría su incorporación a la flota.
Tampoco el desarrollo alcanzado por los servicios en torno al eléctrico ha generado en las empresas españolas las confianza suficiente como para "rendirse a los encantos" de estos vehículos, pese a su bajo consumo energético por kilómetro recorrido. De hecho, casi dos de cada diez tienen la sensación de que no existe una red de talleres suficiente como para garantizar un mantenimiento o reparación eficaz en cualquier punto geográfico del territorio.
- Los híbridos pierden también posiciones y caen un 47% en intención de uso
Los vehículos híbridos, por su parte, también han sufrido en el último año una estrepitosa caída del 47% en lo que respecta a la intención de uso por parte de las empresas. Sólo un 16% de las compañías españolas y un 22% de las europeas se plantea incorporarlo a sus flotas en los próximos tres años, lo que supone un retroceso de catorce y nueve puntos porcentuales, respectivamente, sobre 2010, cuando cerca del 30% tenía la idea de contar con ellos a corto plazo. (NewAvant)
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